martes, 21 de septiembre de 2010

La zampoña

En el altiplano andino (zona de la cordillera de los Andes compartida por Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia, Argentina y Chile, existían desde la época precolombina dos tipos de zampoñas nativas llamadas siku o sikuri (en lengua aimara, en castellano significa "tubo que da sonido") y antara respectivamente, que siguen siendo utilizadas en la música folclórica. En varias regiones de Argentina se llama cicus.
Existe una tercera zampoña andina conocida como rondador, que se piensa tuvo su origen en el Ecuador y sur de Colombia también durante la época precolombina y es muy similar al capador, que es una zampoña que fue utilizada por los chibchas en rituales religiosos y se ha encontrado en excavaciones arqueológicas . Estas se asemejan el trino de los pájaros.
Debe considerarse también como una variedad de la zampoña al humilde instrumento que se emplea en gran parte del Perú, llamado Antara o (como se le conoce en la zona norte, desde Pallasca) "Andarita".

jueves, 9 de septiembre de 2010

Eric Satie un compositor excéntrico

       Satie fue un compositor peculiar, inclasificable, apartado de cualquier escuela o estilo. Su lema lo resume todo: Hay que ser intransigente hasta el final. Se apartó tanto de los rigores académicos como de las más novedosas vanguardias. Su música, pese a no ser reconocida en su tiempo, fue fundamental para el posterior desarrollo compositivo del siglo XX. Para Satie, el ideal era el de conseguir mayor efectividad, incluso expresividad, con los mínimos medios. Sus obras son encantadoras, de sobria belleza, frente a la presunta excentricidad que reflejaba su comportamiento social. Más que “excéntrico”, propiamente dicho, sus hábitos rayaban a veces en la paranoia: Coleccionaba paraguas; vestía a pantalones de raya y levita en cualquier época del año; bautizaba con títulos grotescos a muchas de sus composiciones (En traje de caballo, Tres fragmentos en forma de pera, A la manera de un ruiseñor con dolor de muelas, Españaña…) Llegó a publicar un libro: Memorias de un amnésico.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El concierto

      Andrei Filipov trabaja como limpiador en el Bolshoi, pero hace treinta años era el director de orquesta del gran teatro ruso. Su negativa a desprenderse de sus músicos judíos le llevó al ostracismo durante la época de Brezhnev y ahora vive de los recuerdos. Un día, limpiando el despacho del jefe, lee una invitación por fax para que la orquesta del Bolshoi dé un concierto en París. Decidido a tomarse la revancha, Andrei reúne a sus viejos compañeros para intentar suplantar a los actuales músicos.
Inspirada en el caso real de un ciudadano ruso, "El concierto" sigue la odisea de los antiguos músicos de la orquesta del Bolshoi en su intento por suplantar a los componentes actuales para una actuación en el Teatro de Châtelet de París. La comedia y la música se dan la mano inevitablemente con la represión en la antigua Unión Soviética, el olvido de los artistas y el diálogo intercultural entre las distintas nacionalidades. De hecho su director, el rumano Radu Mihaileanu (El tren de la vida), reconoce que El concierto final se convierte en una metáfora de las relaciones entre el individuo y la colectividad. La película es una co-producción entre Francia, Bélgica, Rumanía e Italia, multiculturalidad que también se aprecia en los escenarios del rodaje.
El elenco de actores respeta el origen de cada personaje. Aleksei Guskov, un intérprete muy reconocido en Rusia, se enfrenta a su papel más internacional en compañía de Dmitri Nazarov y Valeriy Barinov. Junto a ellos, la francesa Mélanie Laurent (Malditos bastardos), y el co-protagonista de "Cash", François Berléand. "El concierto" fue nominada a 6 César, entre ellos mejor película, mejor director y mejor guión original.