jueves, 29 de abril de 2010

Sinfonía de despedida- Haydn

Haydn dirigió por primera vez su Sinfonia de despedida en 177, en Eisentadt y ante el principe Miklós. La obra revela expresivamente tanto la audencia compositiva como el particular sentido del humor de su autor. El final es un extenso y lento movimiento, a lo largo del cual los músicos van dejando de tocar y abandona la escena uno tras otro, hasta que sólo quedan el director y un violinista para acabar la ejecución. Según un testimonio de la época, este novedoso y ocurrente recurso fue en realidad un velado reclamo de Haydn a su protector. En palacio habían corrido rumores de que el príncipe pensaba desprenderse de la orquesta, cuyos músicos representaron ante él su propia despedida bajo la batuta de su director. Lo cierto es que los rumores no se cumplieron, no sabemos si por efecto de tal argucia, y la música clásica ganó una de sus obras más originales y representativas.

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