jueves, 1 de abril de 2010

Música del corazón



                      El mundo de Roberta Guaspari se hizo pedazos cuando su marido la abandonó con sus dos hijos pequeños. Como muchas mujeres antes que ella, Roberta había sacrificado su carrera porque no era compatible con la de su marido. Éste trabajaba en la Marina, y habían de trasladarse de un lugar a otro con tal frecuencia que le era imposible mantener una ocupación. Tras la separación, se juró a sí misma regirse por sus propias normas; no permitiría a nadie que le dijera quién era o qué podía conseguir. Roberta abandonó la seguridad de su pequeña ciudad natal y se trasladó a una de los barrios más difíciles de Norteamérica, el Harlem Este. Quería tener por fin la oportunidad de enseñar el violín. No disponía de gran experiencia que ofrecer a la escuela; pero tenía talento, determinación, y sus violines. Al principio, los chicos, sus padres, y la directora se mostraron escépticos. Sin embargo, Roberta enseñaba con tal apasionamiento que contagió a los demás, y no pasó mucho tiempo que los jóvenes violinistas empezaron a mostrar resultados increíbles: estaban haciendo una música hermosa y sofisticada.

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